Aquí encontrarás respuesta a las dudas más habituales antes de empezar. Si no encuentras lo que buscas, escríbeme directamente.
No hay una respuesta única porque depende de tu situación, tus objetivos y tu ritmo. Algunos procesos duran 8-12 sesiones centradas en un objetivo concreto (por ejemplo, gestión de la ansiedad). Otros son más abiertos y pueden extenderse meses. Lo que sí hago es revisar contigo el progreso cada pocas semanas para asegurarnos de que vamos en la dirección correcta.
La primera sesión es una consulta informativa donde nos conocemos. Cuéntame qué te trae, qué buscas y cómo te sientes en este momento. No hay preguntas correctas ni incorrectas. Al final, si los dos sentimos que hay conexión y que puedo ayudarte, hablamos de cómo seguir. No hay ningún compromiso. Si quieres tomarte tiempo para pensar, perfecto.
Mi enfoque es integrativo: combino Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), mindfulness y psicología positiva. Elijo las herramientas en función de lo que cada persona necesita, no de una sola escuela. Lo más importante para mí es que lo que hagamos en sesión sea útil y concreto para tu vida real.
Muchas personas notan un alivio ya desde las primeras sesiones, simplemente por tener un espacio donde hablar con libertad. Los cambios más profundos —en patrones de pensamiento, en reacciones emocionales— suelen empezar a verse entre la 4ª y 8ª sesión. La terapia no es lineal: habrá semanas mejores y peores, y eso es completamente normal.
Tras reservar tu cita recibirás un enlace a una sala de videollamada segura y encriptada. No necesitas instalar nada. Solo necesitas una conexión estable a internet, un dispositivo con cámara y micrófono, y un lugar privado donde puedas hablar con libertad. Cinco minutos antes de la sesión puedes acceder a la sala para comprobar que todo funciona.
Sí. La investigación científica acumulada en la última década muestra que la terapia online tiene una eficacia equivalente a la presencial para la mayoría de las problemáticas: ansiedad, depresión, estrés, duelo, autoestima... Además, muchas personas se sienten más cómodas hablando desde su propio espacio, lo que puede facilitar la apertura emocional.
Absolutamente. Utilizo plataformas con cifrado de extremo a extremo, diseñadas específicamente para entornos clínicos. Como psicóloga colegiada, estoy sujeta al código deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos y al secreto profesional estricto. Nada de lo que hablemos sale de esa sala.
Sí. Trabajo con personas hispanohablantes en cualquier parte del mundo. Si hay diferencia horaria, buscamos juntas/os un horario que funcione para los dos husos horarios. He acompañado a personas viviendo en Europa, Latinoamérica, Estados Unidos e Irlanda.
Cada sesión tiene una duración estándar clínica que permite profundizar lo suficiente sin llegar a la fatiga emocional. Empieza puntual y termina puntual: el tiempo también forma parte del encuadre terapéutico.
La frecuencia más habitual es semanal, especialmente al inicio del proceso, cuando hay más cosas que explorar. Con el tiempo podemos espaciarlas a quincenal si el proceso lo permite. La frecuencia ideal se decide entre las dos partes, teniendo en cuenta tu situación, disponibilidad y economía.
Sí, con un aviso de al menos 24 horas de antelación, sin coste. Las cancelaciones con menos de 24 horas de antelación pueden suponer el cobro de la sesión, salvo causas de fuerza mayor. Este encuadre protege tanto tu proceso como el espacio reservado para ti.
Las tarifas se informan en la primera consulta, ya que pueden variar según el tipo de servicio y la frecuencia. Creo en la accesibilidad a la salud mental: si el coste es un obstáculo real para ti, háblame y buscamos una solución.
La terapia no es solo para crisis. Muchas personas vienen a trabajar su autoconocimiento, mejorar sus relaciones, gestionar mejor el estrés del día a día o simplemente tener un espacio donde pensar en voz alta. No hace falta esperar a estar muy mal para pedir ayuda. De hecho, cuanto antes, mejor.
Es una de las preocupaciones más habituales, y es completamente comprensible. Mi trabajo se basa en la escucha sin juicio. No estoy aquí para decirte lo que deberías hacer, sino para ayudarte a entenderte mejor a ti misma/o. La relación terapéutica es uno de los factores más importantes del proceso, y construirla con confianza y seguridad es mi prioridad.
Sí. Trabajo con adultos, jóvenes y adolescentes. En el caso de menores de edad, la primera sesión suele incluir un contacto inicial con la familia para entender el contexto. A partir de ahí, el espacio terapéutico es del/la joven, con confidencialidad apropiada a su edad y situación.
Sí, siempre. La terapia es voluntaria y puedes terminarla en cualquier momento. Lo ideal es avisar con algo de antelación para hacer un cierre consciente del proceso, pero si necesitas parar, lo respeto sin condiciones. Mi objetivo no es que me necesites para siempre, sino que cada vez te necesites más a ti misma/o.
Escríbeme directamente. Te respondo en menos de 24 horas y con mucho gusto resuelvo cualquier duda antes de que des el primer paso.